Estructura Organizativa

Estructura de la organización (Martinez 2015)

La estructura organizativa es el esqueleto que sostiene el funcionamiento de la organización y tiene la finalidad de facilitar un flujo de comunicación constante entre todos los elementos que la conforman, permitiendo todas las combinaciones posibles y eliminando al máximo los procesos burocratizados en la toma de decisiones.

Cuando hay que intervenir en los entornos comunitarios, con multitud de variables incontroladas interactuando entre sí, todas las partes que intervienen necesitan dar respuesta con la mayor brevedad y flexibilidad posible, por lo que requieren estar conectadas por sí mismas, unas con otras, y no necesariamente mediante la figura central de la dirección/direcciones-mandos intermedios, por lo tanto se necesita una estructura que permita todos esos intercambios necesarios.

Nosotros optamos por un diseño esférico adaptable y expandible hacia la comunidad, porque una estructura lineal implicaría más lentitud en el sistema de comunicación interna y por tanto una menor capacidad de reacción.

Concebir la estructura organizativa de esta manera, contemplando esa multitud de posibilidades de comunicación, hace que TODOS LOS FLUJOS DE COMUNICACIÓN puedan ser tratados como COMUNICACIÓN FORMAL, impidiendo que los mecanismos de comunicación informal propios de todas las organizaciones se conviertan en una amenaza para la propia estructura. En un momento dado todo el conjunto de profesionales pueden estar comunicados unos con otros “todos pueden trabajar con todos”. Esto DOTA A LA ESTRUCTURA DE UNA CAPACIDAD DE ANTICIPACIÓN, ACCIÓN Y REACCIÓN QUE NINGUNA OTRA ESTRUCTURA PERMITE ALCANZAR.

Desde el punto de la calidad en los procesos de gestión de los RR.HH., todas y cada una de las áreas con sus distintos programas y funciones, serían, en primer lugar, proveedores de las demás a las cuales tendrían como clientes internos, por lo que todos actúan como facilitadores unos de otros y, al mismo tiempo, al intervenir directamente a través de los distintos programas, desde la propia función que realizan son proveedores también de los clientes externos a la estructura, en este caso las personas con discapacidad o beneficiarios. Las cuales han de interactuar con los miembros del equipo técnico en un plano de total protagonismo no de sumisión.

La función directiva, tanto del conjunto como de las diferentes áreas de programas o servicios, aunque sí es responsable de la toma última de decisiones y de todos los procesos de gestión, lo hace, por una parte llevando la estrategia de desarrollo para todo el conjunto a su cargo y por otra siendo el elemento integrador y coordinador de todas las posibles iniciativas en pos de esa estrategia, las propias y las de la totalidad del equipo.

El resultado es una estructura organizativa plana, flexible y adaptable, capaz de absorber y generar todos los flujos de comunicación necesarios y permeable al entorno.

Así es posible prevenir y en su defecto actuar de forma inmediata de acuerdo con las necesidades de cada persona con discapacidad, en todos los ámbitos de la vida: vivienda, proyecto de futuro, empleo, salud, sexualidad, formación, ocio, amistades, pareja…